
¡Bienvenid@ a El Rincón de May!
Este es un lugar dónde caben muchas cosas de muy diversos tipos. En este lugar no es para un solo nicho o tema, ya que en la vida no solo hacemos una única cosa, aquí no hablaremos ni escribiremos de una sola cosa.
En este lugar se mueve la dedicación a lo tradicional, los libros y manuscritos, investigación en papel, la naturaleza, la lentitud que deben tener las cosas. Pero también coexiste con las series, las pelis, los dispositivos electrónicos, la IA y las relaciones virtuales.
Se puede ver lo que podemos hacer, pero tampoco es lo único a lo que se dedicará este lugar. El objetivo es que estemos en constante crecimiento y apertura de miras, ideas y proyectos que agregar.
Se bienvenid@ a este rincón del mundo virtual con el propósito de crecer y pasarlo bien.
“Ataque de pánico”: un nombre que se queda corto para lo que realmente se vive
Hay palabras que no alcanzan. “Ataque de pánico” es una de ellas. Suena a algo puntual. A algo que llega, golpea y se va. A una reacción intensa, sí, pero pasajera. Como si bastara con apartarse, respirar hondo y esperar a que todo vuelva a su sitio. Pero no es así. No para quien lo…
Tormenta
Hay días —cada vez más frecuentes— en los que todo se inunda. No es una lluvia visible, ni un desbordamiento que pudiera medirse en litros o contenerse con muros. Era otra cosa. Una inundación silenciosa, densa, que empezaba en el pecho y se extiende lentamente hasta cubrirlo todo. En esos días, las palabras dejan de…
Descarte
Soy capaz de recorrer muchos kilómetros por alguien en quien creo.Por alguien a quien quiero.Y yo creo en ti.Y te quiero a ti. La distancia no es solo espacio: es desgaste. Rompe, cansa, desespera. Puede soportarse cuando merece la pena, cuando es compartida. Pero cuando solo uno sostiene el hilo, cuando el otro no tira,…
Sueño compartido
Se acostaron sin promesas, cada uno en su propia noche.La ropa aún cargaba el peso del día —el polvo de las horas, las palabras no dichas, las renuncias pequeñas— y el silencio se extendía entre ambos como un territorio inmenso. No compartían habitación, ni ciudad quizá. Solo el mismo instante. Esa franja frágil del tiempo…